Santander, Cantabria.

La remodelación integral recientemente ejecutada (finalizada en julio 2020) en la calle Magallanes y adyacentes complementa algunas actuaciones de semejante alcance llevadas a cabo en calles próximas, tales como Cisneros, calle Rubio y calle Gravina con el objetivo de mejorar el aspecto y funcionalidad del espacio público en un barrio marcado por la proximidad de la Biblioteca Menéndez Pelayo y el Museo de Bellas Artes. Por otro lado, se busca que el espacio de proximidad del ciudadano que habita o transita por el barrio renueve tanto las instalaciones que le dan servicio como los acabados de pavimentación y mobiliario urbano.

La calle Magallanes mantiene la sección tipo original, con calzada aglomerada de única dirección y aceras segregadas por un bordillo que se han pavimentado con baldosa municipal. La situación actual de aparcamientos en cordón en ambos lados, vados de acceso a garaje y ubicación de contenedores no se ha modificado, al objeto de evitar disminuir las plazas de aparcamiento iniciales.

Se ha singularizado con un pavimento diferente y nuevo arbolado una pequeña zona estancial en el sobreancho de la acera sur, utilizando losas de colores variados que enlazan visualmente la actuación con la pavimentación de la calle Rubio. 

De hecho se prolonga esta franja de pavimento singular bordeando el museo y la biblioteca para reforzar el carácter específico de ambos edificios. Igualmente se da un tratamiento particular a la confluencia con la calle Gravina, en el extremo este de Magallanes, extendiendo el pavimento de losas grises de gran formato en una zona semipeatonal. Adicionalmente, se han dispuesto jardineras de gran tamaño y colorido flanqueando la circulación rodada en esa confluencia de calles.

Las intersecciones a 90ª con las calles Isabel la Católica y la Florida se han reconfigurado con orejetas de remate de aceras, además de pavimento táctil en los rebajes frente a los pasos de peatones. Además, se han incorporado báculos con vegetación en jardinera suspendida como elemento de mobiliario que enriquecen la imagen de una calle cuyas dimensiones y condiciones de soleamiento limitan considerablemente el margen de actuación.

La calle Gravina se ha tratado de manera específica, por su ubicación adyacente a la Biblioteca y el Museo, con una solución de semipeatonalización que, sin suprimir espacio destinado a aparcamiento, eleva la calzada al nivel de la acera, pavimentando aquella con adoquín de granito.

La actuación se ha completado con la renovación de pavimentos en las calles Isabel la Católica y la Florida, además del tramo de la calle Rubio que une ambas vías, manteniendo en todas ellas una configuración semejante a la actual salvo el extremo sur de Isabel la Católica, que pasa a doble dirección.

Se ha renovado íntegramente una «gran manzana» que conecta con las actuaciones más próximas para configurar un barrio remodelado en su conjunto, objetivo éste en el que hemos volcado todos nuestros esfuerzos para dotar de la máxima calidad y funcionalidad el espacio disponible entre edificios.

Calle Gravina antes y después de la renovación