Santander, Cantabria.

Las líneas generales de la propuesta bajo el doble prisma de escala general y particular se detallan a continuación:

Vialidad principal.

Nueva rotonda en la Avda. Los Castros en la intersección con la c/Miguel de Unamuno para crear un vial de servicio lateral que permita suprimir los peligrosos giros a izquierda, al tiempo que permite transformar la franja de aparcamiento en cordón existente en el lado exterior a batería. Los accesos a este vial de servicio serán siempre desde el carril derecho para evitar maniobras inseguras.

Nueva rotonda en la c/Miguel de Unamuno que centralice el acceso al barrio San Francisco y mejore su conexión con la Avda de los Castros y Gral Dávila. El objetivo se minimizar el tráfico interior al barrio, manteniendo las circulación a lo largo de vías de una cierta capacidad (Madre Soledad, Miguel de Unamuno, Grupo San Francisco…) y preservando las pequeñas calles entre edificios para tráfico local y uso peatonal.

Renovación c/Madre Soledad en el tramo comprendido entre los Castros y Gral. Dávila que, pesar de su escasa anchura, completa el viario de primera categoría o mayor capacidad en el espacio comprendido entre las dos grandes arterias este – oeste: Avda. de los Castros y Gral. Dávila.

– Creación de un carril central en Gral Dávila a la altura del barrio que permita semaforizar y regular los accesos al barrio desde esta vía. Las incorporaciones a izquierda son siempre semaforizadas.

Estas líneas generales de actuación en la vialidad general se concretan en la renovación de pavimentos, infraestructuras de servicios, señalización vertical y horizontal, etc.

Planta general de urbanización.

Espacio de proximidad, el barrio.

Lo que podría entenderse como el “interior” del barrio, en donde conviven vehículos en busca de aparcamiento (no en tránsito) con peatones, bien desplazándose, bien en actitud estancial, se renueva buscando un equilibrio entre la regularización/optimización de los espacios destinados a estacionamiento y la creación de un entorno más amable y humanizado para el peatón.

Así se han definido anchuras de acera suficientemente amplias como para permitir un tránsito adecuado, carriles y aparcamientos de dimensión suficiente como para circular y maniobrar. Estos dos espacios de carácter lineal o longitudinal se completan con zonas verdes y espacios estanciales  más diáfanos, accesibles y dotados de mobiliario urbano renovado.

Por último, se ha procurado compatibilizar este conjunto con elementos significativos del paisaje del barrio, de gran relevancia para sus habitantes y que quizá pasen más desapercibidos para el proyectista, pero cuya consideración y mantenimiento convierte esta actuación en una iniciativa conjunta, colaborativa y compartida, en línea con el ambiente que se percibe en un barrio con numerosas actividades directamente gestionadas por la asociación de vecinos.