Categoría: medio ambiente

  • Mejora  de la eficiencia del ciclo urbano del agua

    Mejora de la eficiencia del ciclo urbano del agua


    En el marco de la búsqueda constante de la excelencia en la gestión de aguas residuales, y con el firme propósito de preservar nuestro entorno natural, se redacta la Memoria Técnica para participar en la Segunda Convocatoria en concurrencia competitiva de proyectos de mejora de la eficiencia del ciclo urbano del agua (PERTE digitalización del ciclo del agua), en el marco del Plan de Recuperación, Transformación y Resiliencia según la Orden TED/919/2023, de 21 de julio, publicada el 2 de agosto de 2023 en el BOE.

    Los sistemas de abastecimiento y saneamiento desempeñan un papel crucial en la salvaguarda de nuestros recursos hídricos y la protección del medio ambiente. En este contexto, la iniciativa propuesta busca ir más allá de la mera gestión operativa, aspirando a establecer un enfoque innovador y eficiente para la monitorización y seguimiento de eventos excepcionales como sequias en los sistemas de abastecimiento o continuos como vertidos de aguas residuales urbanas e industriales que involucran las EDAR que gestiona el Gobierno de Cantabria.

    El proyecto denominado AGUACAN DIGITAL se redacta por encargo de la Consejería de Fomento, Ordenación del territorio y Medio Ambiente,  la Dirección General de Aguas y Puertos y su servicio de Proyectos y Obras, y se centra en los siguientes pilares fundamentales:

    1. Planes de Emergencia ante situaciones de sequia
    2. Actualización de sistemas de automatización y control de las EDAR
    3. Actualización de sensores actuales e instalación de nuevos sensores en las EDAR
    4. Integración de los sistemas SCADA de las EDAR en un único sistema

    Este proyecto no solo se alinea con las políticas ambientales y de sostenibilidad de la región, sino que también busca establecer un estándar de excelencia en la gestión de aguas residuales a nivel nacional. La obtención de la subvención solicitada será crucial para llevar a cabo esta ambiciosa iniciativa y, por ende, para contribuir de manera significativa a la preservación del medio ambiente y al desarrollo sostenible de Cantabria.

  • Proyecto de obra de defensa en el Parque del Espadañal, en Suances

    Las obras consisten en la ejecución de un caballón de tierras en el Parque del Espadañal para proteger del avance de la escorrentía y lámina de inundación, los niveles de edificación en planta baja situados en las proximidades.

    El Parque del Espadañal constituye el área de desagüe de una cuenca de superficie inferior a 1 km2; se trata de una vaguada natural delimitada al norte y al sur por dos cornisas paralelas a la costa.

    La materialización de dicho volumen en el parque del Espadañal, ubicación propuesta por el Ayuntamiento de Suances como área idónea a inundar en caso de episodio lluvioso excepcionalmente fuerte responde a dos objetivos:

    – Preservar los establecimientos de hostelería próximos cuyas plantas bajas suelen inundarse.

    -Evitar la saturación de la red de saneamiento existente, que recibe los aportes de escorrentía en un lapso de tiempo corto.

    Planta general de la actuación

    Solución adoptada

    – Se ocupa el área norte del Parque, desplazando el camino de acceso al auditorio bordeando el caballón por el lado sur hasta enlazar con el existente en la cabecera de la balsa.

    – Se define un caballón perimetral abierto por el oeste con la coronación a la cota 7, que parte del nivel del terreno en el lado oeste, rodea el área por el norte y el sur y desciende paulatinamente hacia la esquina noreste, en donde el nivel inferior estaría en torno a la cota 5,2. Esta esquina actuará como arenero y desagüe de fondo.

    – La entrada de agua procedente de la ladera norte queda garantizada mediante la creación de un labio vertedero lateral hacia el parque en la cabecera de la balsa a la cota 6,5 m, que tendrá 8 m de longitud.

    – Se genera un azud aguas abajo transversal al cauce con la coronación a la cota 6,60 m, con una longitud de 6,85 m y un rebaje central para caudal de aguas bajas.

    Sección tipo de caballón perimetral

    – Finalmente, se plantea un desagüe de fondo a la cota 5,2 en la esquina noreste compatible con la red de saneamiento existente, concretamente el colector de diámetro 1.000 mm que canaliza el arroyo cuyo correaguas a la cota 4,90 permite el vertido regulado una vez haya pasado el aguacero intenso.

    Esta geometría de “fondo de una balsa artificial” se conseguiría mediante una regularización del terreno, con un desnivel máximo en torno a 100-80 cm entre rasante rectificada y terreno actual, para eliminar las irregularidades existentes.

  • El Alto del Cuco, una oportunidad

    El Alto del Cuco, una oportunidad

    Podemos situar en octubre de 2002  el comienzo de la fallida iniciativa denominada “Alto del Cuco”, con la aprobación inicial del Plan Parcial promovido por Fadesa Inmobiliaria cuyo objetivo era el desarrollo de una promoción de casi 400 viviendas  conforme a las previsiones urbanísticas del Plan General de Piélagos. Este acuerdo se ratifica en diciembre de 2003 con la aprobación provisional y la remisión del Plan a la CROTU, tras la preceptiva resolución, favorable con condiciones, de Estimación de Impacto Ambiental.

    En febrero de 2004 se produce el informe de la CROTU, que resulta desfavorable, pero la legislación urbanística de Cantabria otorga a ese informe un carácter no vinculante por tratarse de un municipio de más de 2.500 habitantes y finalmente el Ayuntamiento aprueba definitivamente el Plan Parcial en sesión plenaria de 23 de marzo de 2004. La judicialización de esta iniciativa es inmediata, con la interposición ese mismo año de sendos recursos contencioso-administrativos por parte de la asociación ecologista ARCA y del Gobierno de Cantabria.

    Las primeras sentencias llegan en 2007, lo que provoca la paralizaron total de la obra en el que probablemente fuera el peor momento por la agresividad visual que presentaba el conjunto. Se había ya realizado la importantísima excavación y una parte de la edificación estaba casi concluida, sin embargo no habían aparecido aún los elementos correctores que humanizan el escenario, como coberturas vegetales o elementos de ajardinamiento.

    La contestada intervención adquirió una extraordinaria repercusión en la opinión pública, que trascendió de nuestra comunidad y  alcanzó a los medios de comunicación nacionales. El Alto del Cuco acabó convertido en uno de los ejemplos arquetípicos de una época de excesos urbanísticos.

    Los desmontes realizados en la ladera produjeron tal alteración de sus valores geomorfológicos, ecológicos y paisajísticos que su recuperabilidad sólo era posible mediante una intervención antrópica, desde una perspectiva de “land reclamation”, enfocada en labores de reparación del espacio degradado para ayudar en lo posible a la recuperación de sus características iniciales. Resulta fácil imaginar que la principal dificultad estribaba en  situar tal actuación en un escenario de viabilidad, ya que una excesiva  cuantía económica de la intervención necesaria -demolición de lo ejecutado, posterior reconstrucción topográfica de la ladera, y finalmente, regeneración ambiental y paisajística de la misma- supondría un obstáculo que sencillamente haría inalcanzable el escenario de regeneración que la sentencia exigía. Los objetivos ambientales y paisajísticos debían lograrse mediante criterios de viabilidad técnica y económica, que se tradujesen en un coste socialmente asumible, requisito  imprescindible de posibilidad y de éxito. 

    La primera fase de obra, que concluyó en febrero de 2017, consistió en la demolición completa de los edificios y de los elementos de urbanización incompatibles con la posterior fase de regeneración topográfica y ambiental. Para ello, se  instalaron dos plantas móviles para la valorización del residuo pétreo generado en la demolición, lo que permitió su completa reutilización en la propia obra como rellenos en las capas inferiores de la nueva topografía de resultado.

    La segunda fase comenzó en 2018 y abordó la regeneración morfológica,  ambiental y paisajística del ámbito.

    La solución radical de restauración del volumen preoperacional, con la restitución de los aproximadamente seiscientos mil (¡!) metros cúbicos excavados, se presentaba como insostenible por su elevadísimo coste. En efecto, la regeneración topográfica no debía abordarse  reponiendo el volumen inicial sino configurando una superficie naturalizada al servicio de los objetivos medioambientales, con un estricto criterio de eficiencia y optimización de recursos. El trabajo de análisis iterativo desembocó en la solución finalmente adoptada, que concilia la obtención de una morfología naturalizada de la ladera  con un coste económico viable: La recomposición topográfica pudo resolverse con un balance de tierras prácticamente equilibrado, clave de la viabilidad económica de la actuación.

    Por último, se acometió la regeneración ambiental del ámbito a través de dos actuaciones: en primer lugar, una restauración edafológica mediante enmiendas orgánicas y adición de tierra vegetal para propiciar unas condiciones mínimas; en segundo lugar, una revegetación a base de hidrosiembras y plantaciones, principalmente arbustivas, seleccionadas según un criterio general de idoneidad en terrenos de baja o muy baja calidad, dispuestas de manera extensiva para competir con las especies invasoras presentes en la zona.

    En lugar de un proyecto y una obra de ingeniería con fecha de inicio y final, el Alto del Cuco se ha convertido en un reto ilusionante, muy diferente de las obras convencionales.  Se ha enfocado como una estrategia de intervención, con el objetivo de devolver la ladera a unas condiciones físicas que propicien la evolución natural de este hábitat. Se presenta ahora la oportunidad de completar este trabajo con una estrategia de colaboración, a través del pertinente seguimiento ambiental por la Administración y con deseables actuaciones de voluntariado. 

    Magdalena Pi & Roberto Morado

    ICCP’s, autores del Proyecto y Directores de las obras.

    (*) Tribuna publicada en El Diario Montañés el 24 de agosto de 2020

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